DOFT: Germany

23/9/2017

7.28 pm – GMT+2

Alemania. Wow. Honestamente de los cuatro países a los que iremos era el que menos me emocionaba. I mean, compitiendo contra París, Venecia o Madrid realmente no sabía que esperar de Berlín. Sabía que era increíble en servicios y orden pero nunca esperaba que me encantara de la manera que lo hizo.

Arrivamos en el aeropuerto de Berlin por la mañana, veníamos de habernos estado congelando en Francia y realmente esperaba que fuera mucho peor, resultó que llegamos justo el día en el que el clima mejoró enormemente. Ya está vez estábamos esperando lo que sería el metro, pero el orden general de las estaciones me encantó. Está vez fue la primera vez que viajamos en bus estando acá. Sabía de la puntualidad de los trenes, era esperable, I mean, no comparten calle/vía con nadie. Pero la puntualidad de los buses me fascinó. Estamos usando Google Maps para tener las indicaciones de hacía donde ir, por eso cuando pusimos el hotel y decía que el bus que había que tomar llegaría en 7 minutos Esteban dijo: BullSh*t. Ah, pero en siete minutos exactos el bus respondió “Esteban, what’s good?”. Literalmente había llegado justo a tiempo y aunque se que no es algo como super relevante al viaje, realmente impactó mi ser.

Ahora, Berlin. Madrid y París que habían sido las ciudades que habíamos visto son hermosas. Se caracterizaban por un estilo clásico en donde las edificaciones habían sido restauradas y dentro de ellas las nuevas tiendas y restaurantes se posicionaban. Pero siempre se mantenía el estilo clásico tradicional. En el momento que llegamos a Berlin fue diferente. Si bien estaban las edificaciones clásicas antiguas, junto a ellas habías estructuras minimalistas, sobrias, de bordes rígidos y colores monótonos que contrastaban con los tallados orgánicos y detallados de las edificaciones más antiguas. Especialmente esto fue un factor que me fascinó. Era como ver la fusión entre lo viejo y lo nuevo en armonía. Uno respetando al otro y viviendo juntos pacíficamente.

Berlin como cuidad era preciosa, así como sus alrededores. Nos hospedados en un pequeño hotel a las afueras de la ciudad y conforme nos alejabamos del centro podíamos ver el cambio hacía paisajes más verdes y menos poblados pero igual de pulcros y ordenados que el centro. Realmente era como estar en una de esas ciudades de los cuentos de Hansel y Grettel que me leían de niño. Sólo quizá un poco más actualizada con semáforos y así.

Estuvimos un par de días en Berlin antes de dirigirnos a un pueblo más hacía el norte. Estando allí realmente se ven cosas que uno muchas veces solamente tenía noción de que existían. La puerta de Brandenburgo, el Parlamento, el Muro, la Torre de Comunicaciones de AlexanderPlatz. Digo, hace no tantas décadas ese mismo muro había sido hecho trizas por un pueblo que buscaba unificarse y no se, estar ahí, lugar que solamente existía en libros de sociales del cole es bastante increíble. Berlin en si es una cuidad muy turística, partes del metro tenían datosy fotografías de la historia de la cuidad y de igual manera de tenían como claros los puntos históricos de relevancia. Pero ver como conviven ambas es lo que realmente impacta.

Luego de eso partimos a Gotinga o Göttingen que se encuentra más hacía el norte, a unas dos o tres horas en tren del centro. Fuimos ahí porque mi padre estudio allí y fueron donde pasaron sus primeros años juntos después de casarse. Gotinga es una cuidad más universitaria. Ó al menos así lo describe papi. Obviamente hay una que otra atracción histórica como la Ganselisse, pero no es tan turística como Berlin centro. El centro es literalmente la imagen de portada de Hansel y Grettel y las afueras son más actuales con partes de la Universidad de la cuidad. Lo que si fue super interesante de ver es el campus per se. Mi padre estudio en el campus norte por lo que quería ir a ver compañeros que aún de encontraban acá. Fuimos y fue volver en el tiempo. Pero como a un 1960s. No se como ponerlo en palabras pero las clases, los edificios, hasta las paradas de bus parecen sacadas de una serie vintage y conservadas perfectamente. En Gotinga caminamos casi por toda la cuidad, cuyo centro no es muy ñgrande, pero se aprecia realmente desde la cultura hasta el arte arquitectónico que en ella se alberga.

Me acabo de dar cuenta que ya escribí demasiado y que debo parar. No obstante hay una última cosa que les quiero decir. La gente. Se tiene una percepción general de que los alemanes son serios y militares. Si, quizá algunos de ellos más que otros son serios y ordenados. Pero también había escuchado a gente decir que los alemanes eran groseros y que aveces menospreciaban a los extranjeros. THATS NOT TRUE. Detesto los estereotipos y realmente creo que está es una oportunidad para romper uno. Todas las personas son diferentes y lo importante es el trato que uno tiene con los demás. Nada cuesta ser amable y todos ganamos en el proceso. Pero bueno, ya debo dejar de escribir. Así que Auf Wiedersehen hasta la siguiente entrada.

E.

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